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Volver a empezar

Volver a empezar

Desde octubre pasado se ha desatado una ola de eventos que sin duda han cambiado el funcionamiento económico, político y social del mundo entero. Creo que la razón de origen, aunque un tanto irrelevante en este momento, debe ser esclarecida para ser considerada y valorada por futuros líderes y futuras generaciones. Desde mi punto de vista, esta razón se reduce al egoísmo. Simple, sencillo, “good ol’ fashion” egoísmo.

Thomas Hobbes, un influyente jurista del siglo XVII, señaló que “el hombre es egoísta y malvado por naturaleza (bellum omnium contra omnes) ya que todos los hombres tenían un derecho igual a todas las cosas.”

Personalmente, no soy muy “fan” de esta opinión de Hobbes porque creo que su generalización respecto del elemento de “malvado” es equivocada y además considero que el “egoísmo” al que hizo alusión, fue confundida (al menos en una parte importante) con el instinto natural de sobrevivencia del hombre. Es lógico que nos importe más lo que vamos a hacer para comer nosotros, que lo que van a hacer los esquimales de Alaska para saciar su hambre, por ejemplo.

No obstante, creo que la caracterización de Hobbes en nuestro contexto económico, político y social, encuentra su atinada razón. Al final de cuentas, el egoísmo desbocado de un grupo específico de personas encontró manera para vender ilusiones que hoy nos están costando caro. Específicamente en el sector inmobiliario estadounidense, se encontró un mecanismo para (i) colocar financiamientos con gente que normalmente no sería sujeto de crédito (generando un ingreso), (ii) empaquetar (varias veces) miles de esos financiamientos riesgosos en papel garantizado, y (iii) finalmente, vender bien ese papel argumentando que su riesgo era relativamente bajo (generando otro ingreso).

Lo peor del caso es que a casi todo el mundo nos convenía creer esa ilusión. Los banqueros desarrollaban el mercado inmobiliario que generaba incesantes riquezas y empleos para motores económicos como el de la construcción, el acero, la infraestructura pública, los servicios, etc. Los políticos podían argumentar un incremento en la calidad de vida, sobre todo argumentando que durante su gestión, más personas eran dueñas de sus propias casas. Por último, la gente disfrutó, al menos algunos meses, de sus flamantes títulos de “home owners”. Es decir, a todos nos convenía creernos nuestras propias mentiras…al menos un ratito.

En fin, ya vimos lo que pasó y ya no nos queda nada que hacer respecto de eso. Lo que sí es importante hoy y mañana, es entender exactamente cuáles fueron nuestros errores y cómo podemos tratar de evitarlos. Cómo podemos volver a empezar de una manera mejor. Creo que para encontrar esta fórmula es necesario ser sinceros con nosotros mismos y comprender cosas tan sencillas. Cosas sencillas como saber quiénes somos y cuánto nos alcanza, hasta que no debemos tratar de vender ilusiones que se fundan completamente en mentiras. Cosas sencillas, realmente sencillas. Cosas que alguien le enseña a su hijo cuando tiene uno o dos años y que no requieren procesos complejos de aprendizaje.

¿Hay algo bueno de todo esto? Creo que sí. El comienzo. Este comienzo que estamos viviendo hoy para recuperarnos de algún golpe que hayamos recibido. Porque cada comienzo es sinónimo de esperanza y de oportunidad. Porque en este comienzo debemos estar llenos de ganas de hacer las cosas lo mejor que podamos y vivir la experiencia de estar aquí, echándole ganas, al máximo. Claro, seguir persiguiendo la chuleta todos los días (y porqué no, una casita por ahí o por allá) pero sin olvidar que si volvemos a pensar de una manera egoísta, si nos creemos las mentiras que nosotros mismos inventamos, si no somos sinceros con nosotros y con los demás, nos podemos volver a caer.

Creo que la clave para el resurgimiento económico, político y social en los meses que vienen se funda en nuestra consciencia de saber quiénes somos, a dónde vamos y cómo vamos a llegar a ese rumbo. Soy una persona optimista y creo que esta vez haremos las cosas mejor. Por otra parte, que no se nos olvide que a veces Hobbes tendrá razón. Cuando lleguen esas veces, espero que alguien levante la mano y nos recuerde lo que nos pueda pasar. Por lo pronto, espero de verdad que cada uno de ustedes aproveche, disfrute y valore cada segundo de este nuevo comienzo. No siempre tenemos estos privilegios.

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