Las enfermedades cardiovasculares (ECV) constituyen un problema de salud pública a nivel mundial por su alta prevalencia. Según la Organización Mundial de la Salud se presentan millones de eventos cardiovasculares cada año y se considera que millones de personas tienen los factores de riesgo asociados a su desarrollo tales como: sobrepeso u obesidad, hipertensión arterial, tabaquismo, diabetes y dislipidemias.
Los factores de riesgo para ECV han sido agrupados en modificables, es decir, aquellos susceptibles de cambiar bien sea mejorando el estilo de vida o con terapia farmacológica; y los no modificables son imposibles de cambiar como la edad, el género y la herencia.
El síndrome metabólico (SM) fue reconocido aunque con otro nombre (síndrome X) desde 1988, se trata de una asociación de trastornos a la salud que puede aparecer de manera simultánea o secuencial en un mismo individuo: obesidad abdominal o central, elevación de grasas en la sangre, hipertensión arterial, diabetes o elevación de la glucosa en ayunas si aún no se cumplen los criterios de diabetes. Dichos trastornos pueden ser causados por factores genéticos o ambientales asociados al estilo de vida en los que la resistencia a la insulina causada por el exceso de grasa corporal se considera el componente central que da origen y hace que se perpetúen al resto de los componentes. La presencia de SM se relaciona con un incremento significativo de riesgo de diabetes, enfermedades cardiovascular y otras relacionadas (insuficiencia renal, hígado graso).
El problema del sobrepeso y la obesidad es cada vez más grave en México, según la Organización Mundial de la Salud nuestro país ocupa el segundo lugar mundial en este renglón. Se estima que uno de cada cuatro niños y 7 de cada 10 adultos tienen sobrepeso u obesidad con sus consecuencias.
Se han propuesto varias definiciones del síndrome metabólico con diferente grado de mediciones físicas y de laboratorio, pero tomando en cuenta que la obesidad y sobre todo la obesidad central es un componente fundamental, nos ocuparemos de su definición de tal manera que cualquier persona pueda tener conciencia de su grado de riesgo de padecerlo y pueda acudir a una valoración médica y nutricional para su detección y manejo adecuado. Como ya hemos mencionado el problema de la obesidad cobra mayor relevancia es personas con antecedentes hereditarios de diabetes, hipertensión y enfermedad cardiovascular.
El índice de masa corporal es la medida más utilizada para evaluar el peso corporal. Se calcula al dividir el Peso en Kg sobre el cuadrado de la estatura (talla) en metros.
El valor normal del IMC es de 21 -25, de 26-30 se considera sobrepeso y mayor a 30 es obesidad.
La Secretaria de Salud en México establece que un perímetro abdominal en hombres mayor o igual a 90cm y en mujeres a 80cm determina un alto riesgo para desarrollar el síndrome metabólico.
Según la OMS, la prevalencia del síndrome metabólico varía ampliamente dependiendo de la población estudiada y el rango de edad. El estimado en Estados Unidos es del 22% con un variación del 6,7% (20-43,5 años de edad) a 43,5% (> 60 años). Estas cifras aumentan considerablemente en personas con familiares diabéticos hasta casi el 50%, es mayor del 80% en personas diabéticas y alcanza el 40% en aquellos con intolerancia a la glucosa.
La aparición del síndrome metabólico está determinada por la interacción de factores genéticos, ambientales y nerviosos centrales (disfunción de los centros hipotalámicos de hambre y saciedad), que conducen a dos alteraciones principales, la resistencia a la insulina y la obesidad central.
El síndrome metabólico es una condición que conduce a un incremento en el riesgo de diabetes mellitus tipo 2, enfermedad cardiovascular y de muerte prematura, una entidad que necesita ser diagnosticada con el objeto de reducir las causas subyacentes como la obesidad e inactividad física y tratar los factores lipídicos y no lipídicos asociados. Cada componente del síndrome metabólico conduce a un incremento en el riesgo de enfermedad cardiovascular, pero la combinación de ellos los hace mucho más potentes.
Es recomendable que las personas que cumplan criterios de obesidad o sobrepeso, que tengan alguno de los otros componentes del SM o tengan antecedentes familiares de SM o diabetes acudan a valoración médica para su diagnóstico y manejo adecuados que necesariamente deberá incluir el iniciar o incrementar su actividad física y una alimentación saludable que los conduzca a una reducción de su grasa corporal.
Por: Dr. Manuel Ramírez
Especialista en Medicina Interna e Intensiva
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