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Programa recesivo e inflacionario

Programa recesivo e inflacionario

De aprobarse tal como se presentó el paquete fiscal de 2010, la economía resentirá efectos negativos sobre el crecimiento y la inflación, aunque será de agrado de las calificadoras internacionales de riesgos.

La Secretaría de Hacienda dio a conocer los principales lineamientos del presupuesto público de 2010, mismo que contempla financiar el hueco fiscal de algo más de 370 mil millones de pesos estimado para ese año a través del incremento en la deuda pública por un monto de 60 mil millones de pesos, el uso de remanentes de ingresos no recurrentes por 95 mil millones, la reducción del gasto público en 74 mil 200 millones de pesos y el incremento de los ingresos públicos por 176 mil millones de pesos.

Se estima un aumento del déficit fiscal que será de 0.5 puntos porcentuales, por lo que el déficit esperado para 2010 pasará a 2.5% del PIB.

Como parte de la reducción del gasto público se contempla la eliminación de 3 secretarías de estado, que en el presupuesto de 2009 representaban un gasto de 11 mil 300 millones de pesos. En vista de que las funciones de éstas serán absorbidas por otras instituciones, el ahorro ascenderá tan sólo a 6 mil 500 millones de pesos. El resto provendrá de recortes del gasto corriente. Sin embargo, no hay que perder de vista que esta reducción se dará con respecto al gasto programable sin inversión de Pemex aprobado para 2009, vale decir sin considerar el recorte del gasto de 85 mil millones de pesos dispuesto en lo que va del año por parte del Ejecutivo Federal. Si se tomara en cuenta dicho recorte, el gasto en lugar de reducirse aumentaría, aunque en pequeña proporción. Por otra parte, si se incluyera Pemex, el gasto programable de 2010 será superior en 3.0% al aprobado para 2009.

Por su parte, el incremento esperado de los ingresos públicos provendrá principalmente del aumento de todos los impuestos directos, la creación de un nuevo impuesto, el Impuesto contra la Pobreza, y el incremento en los precios y tarifas públicas.

En tal sentido, se espera que el ISR aumente 2.0 puntos porcentuales, para pasar la tasa máxima de 28.0% a 30.0%; que la tasa del IDE aumente 1 punto porcentual, para ubicarse en 3.0%, mientras que se espera que baje el monto mínimo imponible, de 25 mil pesos a 15 mil pesos. Finalmente, se creará el Impuesto Contra la Pobreza que grava con una tasa de 2.0% a todos los productos.

Respecto a los precios y tarifas públicas se contempla eliminar el subsidio a la gasolina, lo cual implica un incremento de los precios de aproximadamente 18.0%, la reducción en 10% del subsidio a la electricidad y el incremento del precio del gas. Todos estos movimientos se harán de manera semanal.

De aprobarse este paquete tal como se presentó, los efectos sobre la economía serán claramente inflacionarios y recesivos. Los aumentos en los impuestos y en los precios y tarifas públicas tenderán poco a poco a elevar la inflación. Calculamos que el efecto total podría ser de 3.0 o 4.0 puntos porcentuales, por lo que la inflación de 2010 bien podría ubicarse entre 6.0% y 7.0%. Por lo que se refiere al crecimiento, el aumento de impuestos implicará finalmente una disminución del ingreso disponible de las familias por lo que el consumo podría reducir el ritmo de crecimiento. Calculamos que la economía podría crecer 1 ó 2 puntos porcentuales menos que lo esperado en 2010. Teniendo en cuenta el último resultado de las expectativas de crecimiento de la encuesta del Banco de México, 3.0%; esperaríamos, entonces, que la economía crezca en dicho año tan sólo entre 1.0% o 2.0%. Cabe mencionar al respecto que, extrañamente, la SHCP considera que el efecto del programa económico será neutral sobre el crecimiento y sobre la inflación.

Finalmente, por el lado positivo, en caso de aprobarse estos incrementos de los impuestos, se espera que sustituyan de manera permanente la caída de ingresos derivada de la contracción de la producción de petróleo, lo cual será bien visto por las calificadoras internacionales de riesgos, por lo que refrendamos nuestra opinión de que la calificación de la deuda soberana mexicana se mantendrá sin cambios. Sin embargo, no se debe perder de vista que la solución que se intentará dar al problema fiscal mexicano será del tipo “más de lo mismo”, en el sentido de que serán las mismas medidas que se aplicarán a los mismos causantes de siempre. En estricto sentido, estas medidas no representan una solución integral al problema fiscal mexicano.

Por: Rodolfo Navarrete

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