Mucho ha pasado en el campo de la iluminación desde que los LEDs (diodos emisores de luz) hicieron su aparición en escena y empezaron a ocupar un lugar importante. En efecto, esos diminutos “foquitos” que en sus orígenes eran empleados para saber si algún dispositivo electrónico se encontraba encendido o en el reloj despertador de nuestro buró, hoy en día están revolucionando la industria de la iluminación tal y como la conocemos.
Sin duda alguna, los LEDs representan un sinónimo de ahorro de energía y eficiencia operativa para la iluminación, y dicho sea de paso, podemos hacer uso de esta tecnología gracias al descubrimiento a mediados del siglo pasado del fenómeno óptico y eléctrico conocido como electroluminiscencia (fenómeno mediante el cual los diodos logran emitir luz).
Motivados por su eficiencia y eficacia claramente en expansión, y gracias principalmente al fuerte avance tecnológico, la industria está cada vez más interesada en desarrollar aplicaciones que beneficien a los consumidores en un sinnúmero de áreas tales como la iluminación comercial, automotriz, pantallas de LED para video, aplicaciones de aeronáutica, anuncios públicos y hasta los ya por muchos conocidos señalamientos viales de LEDs.
Es muy probable que una de las áreas más beneficiadas por esta tecnología sea la de las pantallas o displays de LED de gran formato y alta definición, como señalizaciones en exteriores o pantallas gigantes para estadios, porque los arreglos de LEDs que las constituyen ofrecen día con día mejor calidad en las imágenes.
Al hablar de la eficiencia energética que ofrecen los LEDs, es imprescindible hacer mención de los no más de 30 a 60 miliwatts de energía eléctrica necesaria para su operación. Aún por asombroso que esto parezca, los OLEDs, que operan de igual forma que los LEDs pero con componentes orgánicos en su constitución, consiguen una sustancial mejora en eficiencia comparada con los inorgánicos LEDs, lo cual nos trae un uso aún más inteligente de la energía.
Algunos hechos importantes de esta tecnología y el porqué se posiciona por encima de otras fuentes emisoras de luz, es que los LEDs son capaces de emitir un color sin la necesidad de filtros, como lo requiere la luz tradicional; su diseño permite un mejor enfoque de la luz y los hace insensibles a la vibración e impactos. Además, la estructura en la que están contenidos los hace muy resistentes y extremadamente durables.
A medida que la iluminación de estado sólido, como también es conocida, continúe su desarrollo e innovación con el dramático ritmo que ha seguido hasta ahora, los temas que aún la afectan, como el costo de fabricación y una mayor eficacia y eficiencia, lograrán ser superados, eliminando las pocas limitantes que hasta ahora tienen para su uso en todas las aplicaciones donde la iluminación es requerida.
Con lo anterior, podemos decir que en un corto plazo todas las pantallas de video, todas las áreas iluminadas en comercios, oficinas y hospitales, cualquier anuncio en una autopista e inclusive cualquier faro de automóvil estarán provistos con LEDs, logrando cumplir uno de los objetivos principales de esta tecnología: el ahorro de energía.
Por:Leonardo Gaytán
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