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La conversación y los Conversadores

La conversación y los Conversadores

“Por andar de prisa se han ido perdiendo o relegando tres actividades esenciales: el placer de la lectura, el arte de conversar y la paz que genera la simple contemplación”

La conversación es el argumento y los conversadores los actores.
La conversación es el escenario y el instrumento de la amistad.
Los conversadores son los músicos y el diálogo la armonía.

La conversación está exenta de la ansiedad paralizante del púlpito y de los ojos escrutadores de un auditorio.

La literatura, no es sino el reflejo de una buena conversación, pero se queda corta, frente a la original.

La conversación es fluída, vacilante, flexible y llena de giros o piruetas. La palabra escrita es fija, inmóvil y parece un insecto paralizado en el ámbar de la verdad.

¿Te has fijado que cada día hay menos tiempo para la conversación profunda? Todo mundo corre y tiene prisa, cada vez hay menos espacio para la reflexión profunda, y para navegar hacia el mar de la conciencia personal.

Una buena conversación, no se puede tener siempre que uno quiere, es necesaria la apertura, una especie de prólogo, sintonizarnos con el otro, afinar el ánimo, despertar el interés.

Una vez establecido el tema, cada conversador se interpreta a sí mismo con una especie de guión original, de partitura inédita que sorprende. Muchas veces no se sabe a dónde vamos a llegar, la memoria abastece a la imaginación, el pensamiento se construye dando giros y volteretas de malabarismo prodigioso.

La conversación es una competencia o un juego de esgrima, donde la punta del florete busca tocar para cambiar, el corazón o la mente de los otros.

Conforme se conversa, crecen las palabras, se abre el cofre de los secretos, se desnuda el alma, se rebasan y se palpan los límites de la personalidad.

Cuando la conversación termina, cada uno reanuda su camino resplandeciente, sabiendo íntimamente que ya no se es el mismo, que algo nos ha cambiado.

Cuando la conversación avanza, se mezclan las historias. ¿Qué tanto es verdad, qué tanto es ficción? Las circunstancias se cruzan con la experiencia y cada uno distingue la luz de un modo diferente, una luz cambiante que nace… pero que también muere.

El artista de la conversación se parece a un pescador, que sigue la corriente en la búsqueda de peces en los oscuros recovecos del arroyo. Confía en el azar y se ve recompensado con la variedad que despiertan las mil y una posibilidades de la verdad.

La conversación es el más accesible de los placeres. No cuesta dinero, complementa nuestra educación, funda y sostiene nuestras amistades, puede disfrutarse a cualquier edad y en cualquier sitio, no depende del estado de salud. Bastan dos almas con un poco de sed de palabras y significados.

La conversación es una medicina… una buena medicina, que puede no curar siempre, pero nos hace de alguna manera sentir mejor.

Bueno… yo los invito a que conversen, a que se dejen acariciar y se arriesguen, a emprender el vuelo alucinante de las ideas y los encuentros. De momento me despido de ustedes (les prometo regresar), voy a vestirme con palabras, para vivir aunque sea unos minutos en el “palacio encantado de la conversación”, de la conversación íntima, la de Carlos con Carlos, la de mi cuerpo con mi alma, la de mi propio yo.

Por: Dr. Carlos A. Zertuche Zuani

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