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La Visión Rastafari

La Visión Rastafari

Fuentes de inspiración para innumerables canciones y leyendas, conocidos por el mundo entero gracias a Bob Marley, los “rastas” son seguidores de un modo de vida el cual es tan interesante como la música que los caracteriza. El movimiento rasta inició en los años 30’s pero no fue sino hasta principios de los 60’s, en una época de inmensa importancia para las comunidades negras del mundo, que alcanzó un auge popular importante. En África, la esperanza de un mejor futuro se acumulaba con cada país que lograba su independencia. En América, los afro-americanos comenzaban a organizarse por sus derechos. En la conciencia de estas comunidades comenzaba a brotar la idea del Afro-centrismo, el festejo de sus tradiciones y su importancia en la historia del hombre. El reflejo natural de tanta esperanza se dio primero en la música, dando inicio al género Reggae y posteriormente se fue plasmando en sus seguidores un estilo de vida único. Los rastas se volvieron cada vez más comunes en países cuyas poblaciones son predominantemente descendientes de esclavos, como Jamaica.

El movimiento busca reunir a África y sus costumbres con la tradición católica y su biblia, a manera de relatar las injusticias históricas cometidas contra la raza negra. Por ejemplo, para ellos, Jesucristo es un profeta enviado a la tierra por Dios, a quien llaman Jah, pero cuyo mensaje de amor y tolerancia fue transfigurado por la cultura occidental (referida entre ellos como Babilón) para oprimir a otras razas. El segundo profeta, la reencarnación de Jesucristo, es el primer monarca negro del mundo, el Emperador Haile Selassie I de Etiopía, quien guiará a los buenos hacia la tierra perfecta, conocida como Zion. La interpretación a la que los rastas llegan de la misma Biblia que usan los católicos es dramáticamente diferente, un tributo a la imaginación.

Los rastas se dejan el pelo largo y pocas veces siguen la estética del mundo occidental, pues ellos creen que el cuerpo de cada quien es su único templo y cambiarlo sería negarse a si mismo. No existen los templos o iglesias y el término religión lo evitan. No existen los ministros, no hay jerarquías. Comen poca o nada de carne pues hacerlo constituye “probar la muerte”. A pesar de considerar a la cultura occidental como corrupta y de ser un movimiento centrado en la cultura negra, sus principios básicos son extremadamente tolerantes. Su única lucha es contra la opresión y, acorde a su filosofía, cualquier disputa se puede resolver sin violencia. Sus miembros inclusive pueden ser seguidores de otras religiones, para los rasta, Jah te juzgará únicamente en base a tu paz interior y tu relación con tus prójimos.

Probablemente lo más conocido de este movimiento es su afición por la marihuana. Para ellos, esta hierba es una manera natural de conocer tu espíritu, curar tu alma, conectarte con tu interior y facilitar el convivio y la paz. Contrastan a fumar esta hierba, ilegal en muchos países, con el alcohol, que en lugar de abrir tu visión sólo te hace perder la razón. Para un rasta, es una incongruencia la ilegalidad de la marihuana y la legalidad del alcohol, situación que consideran como un intento de suprimir al alma. Su lucha por sus derechos ha permitido que en EU los rastas puedan, por razones religiosas, portar una pequeña cantidad de marihuana sin ser arrestados.

Ya sea que consideres a este movimiento una religión seria o una creativa teoría de conspiración, la manera de vivir de un rastafari puede dejarnos enseñanzas importantes en estas épocas violentas: el tolerar y amar a tus prójimos siempre será el camino correcto, la lucha se justifica sólo en contra de la opresión, y ultimadamente, como diría Bob Marley, “nadie más que nosotros mismos puede liberarnos de la esclavitud mental”.

Por: Eduardo Flores