La mística de un lugar como este parque de béisbol es algo que pocos lugares en el mundo pueden alcanzar. Desde su nacimiento en 1912 en la ciudad de Boston, Massachusetts, el Fenway Park ha sido un lugar donde hasta la mismísima historia tiene que esperar para entrar. Este parque es testigo de grandes hazañas y eventos deportivos, campañas políticas entre otros eventos. Es el estadio de las ligas mayores de béisbol en los Estados Unidos de más antigüedad, normalmente los estadios se renuevan seguido en dicho país pero es tanto el valor que tiene este estadio que ha sido imposible derrumbarlo. Actualmente se sigue haciendo historia cada vez que los Medias Rojas de Boston juegan en el , ya que tiene el record de llenos consecutivos de un estadio de grandes ligas, con 551 y contando.
Una de las características especiales de este parque de béisbol es que cuenta con una barda de poco más de 11 metros de altura, la cual limita el jardín izquierdo. Esta barda se tuvo que construir debido a que el estadio está construido en medio de un vecindario, de hecho, la arquitectura exterior del inmueble es muy parecida a la de los edificios del barrio. A esta barda se le conoce como “El muro” hasta que en 1947 la pintaron de verde para que de esta manera cambiara su apodo a “El Monstruo Verde” por su imponente tamaño y nuevo color. Esta barda ha atestiguado demasiada historia, desde cuando Babe Ruth era el jugador estrella de los Medias Rojas hasta cuando Babe Ruth fue vendido por $100,000.00 USD al archirival de Nueva York, los Yankees en 1918. Desde ese momento no volvieron a ganar una serie mundial, “la maldición del bambino” (como apodaban a Ruth) asechaba a los de Boston, aún y cuando por el equipo de Boston pasaban grandes estrellas como Carl Yastrzemski y Ted Williams. Este equipo parecía jamás libraría esta maldición.
Después en el 2003 le construyeron al inmueble los asientos por encima del Monstruo Verde, y un año después, Fenway Park y su legendaria pared verde fueron testigos de una de las remontadas más extraordinarias que cualquier apasionado del deporte jamás haya podido imaginar. Los Medias Rojas de Boston aun seguían bajo la maldición del bambino y esta vez, en el Campeonato de la Conferencia Americana del 2004, el rival en turno eran los Yankees de Nueva York. Se tenían 86 años de sequía de campeonatos en Boston y la serie ya estaba tres por cero a favor de los Bombarderos del Bronx (Yankees). Pero Boston saco fuerzas del corazón y cayendo tres juegos a cero en la serie y perdiendo por una en la baja de la novena entrada, desafío a Mariano Rivera, el mejor cerrador de la historia probablemente, y empato el juego para así mandarlo a entradas extras. Fue hasta la 12va entrada que David Ortiz bateo cuadrangular de dos carreras para que Boston siguiera vivo. Después al siguiente juego el drama no paraba, en el 5to de la serie con los Yankees a un juego de eliminar a Boston en la baja de la 14va entrada el mexicano Esteban Loaiza lanzó para David Ortiz quien impulso la carrera del gane, en lo que fue por un minuto el 2do juego más largo en la historia de la postemporada. La serie viajaría a Nueva York donde todos esperaban que Yankees ganaran uno de los dos juegos siguientes. En este juego Curt Schilling, pitcher estelar de los Medias Rojas, lanzó con un tobillo suturado ahí en el estadio. La imagen del tobillo con la media blanca manchada de sangre dio vuelta al mundo y anunciaba que se jugaría el 7mo y decisivo juego de la serie ya que Boston ganaba de la mano de el gran pitcheo de Schilling. Ya en el último juego, impulsados por un Grand Slam de Johnny Damon, Boston ganó por amplio margen pasando así a la Serie Mundial. Después ganarían la Serie Mundial de Béisbol de forma contundente por barrida (4-0 juegos) contra los Cardenales de San Luis. Terminó la maldición del bambino.
Tuve la suerte de visitar el inmueble y es algo en verdad impresionante. La historia se ve impregnada en las paredes, la gente hace fila desde las 3 PM a pesar de que el juego empieza a las 7:15 PM y esto sólo para adquirir boletos sin asiento. Es decir como ya no hay boletaje se venden boletos para estar de pie al fondo de las secciones o en las terrazas del parque para que así más gente pueda entrar a disfrutar de un gran ambiente donde siempre en la mitad de la 8ava entrada se canta la tradicional canción “Sweet Caroline” de Neil Diamond. Experimentar eso, junto con comer un Fenway Frank (hotdog) y disfrutar de una cerveza con la gente que al momento que se sienta a tu lado se vuelve tu familia, todo esto y mucho más es lo que genera ese ambiente del que uno se contagia en el Fenway Park. El estadio con más antigüedad, mística y magia del planeta tierra.
Por: Alberto G. Martínez Pérez