“Durante mucho tiempo, la ley de Pareto ha pesado en la escena económica, como si se tratara de una roca errática sobre el terreno: una ley empírica que nadie puede explicar” Josef Steindl.
Toda persona inteligente, toda organización y todo grupo social, debería procurar, entender y aplicar el “Principio 80/20”. En su libro con este título, Richard Koch refiere que este principio no sólo puede aumentar la efectividad y la felicidad personal, sino multiplicar la rentabilidad en las empresas y la efectividad en cualquier organización.
El economista italiano Vilfredo Pareto descubrió en 1897 una relación matemática estable entre la proporción de personas, como % del total de la población inglesa y la cantidad de ingresos o riqueza de que disfrutaba ese grupo. Identificó que el 20% de la población disfrutaba del 80% de la riqueza.
Es decir, una minoría de causas conduce a una mayoría de resultados, por ejemplo, el 80% de lo que conseguimos en el trabajo es consecuencia del 20% del tiempo que le dedicamos. En el mundo empresarial, el 20% de los productos suele representar el 80% de las ventas. El 20% de los compradores representa el 80% de los ingresos. Hasta en nuestro closet, el 20% de la ropa se usa el 80% de las veces.
El economista francés J-B Say acuñó el término “emprendedor” en 1800: “El emprendedor traslada los recursos económicos de un área de menor productividad a otra con mayor rendimiento”. La implicación es que el 80% de los productos, de los clientes o los empleados, sólo genera el 20% de los beneficios
Con estas ideas se infiere que en cada fase del proceso empresarial, debemos cuestionarnos si añade valor o si proporciona un apoyo fundamental. Si no hace ni lo uno ni lo otro, es inútil, elimínelo. EL MEJOR MODO DE EMPEZAR A GANAR DINERO ES DEJAR DE PERDERLO.
El pensamiento 80/20 sostiene que la vida debe disfrutarse. La mayoría de las personas pasa tiempo con gente que no le agrada, no trabaja en la profesión que más le gusta, y no dedica la mayor parte de su tiempo libre a sus actividades preferidas. No es optimista y tampoco planea cómo mejorar su estilo de vida. El hedonismo es una condición necesaria para ayudar a los demás y tener éxito. Es muy difícil lograr algo que valga la pena si no se disfruta.
De acuerdo con Edward Gibbon, la riqueza, la felicidad, el conocimiento y quizás la virtud, pueden aumentar constantemente. El 80% del éxito y la felicidad tiene lugar en el 20% de nuestro tiempo.
Para bien o para mal, nuestra vida se ve profundamente afectada por pocos sucesos y pocas decisiones: dejamos que la vida nos pase, en lugar de forjarla con un propósito claro.
Los pensadores 80/20 saben qué genera su felicidad y lo persiguen conscientemente, con entusiasmo e inteligencia, para que la felicidad de hoy construya y multiplique la felicidad de mañana.
La mayoría de la felicidad de una persona aparece en pequeños instantes:
- El 80% de los logros se consigue en el 20% del tiempo utilizado;
- El 80% de la felicidad se experimenta en el 20% de la vida; y el 80% del tiempo sólo contribuye a un 20% de la felicidad.
El principio 80/20 trastoca el criterio convencional sobre el tiempo:
- No usamos el tiempo de manera racional. Necesitamos volver al principio y modificar nuestra forma de entender al tiempo.
- No nos falta tiempo. Sólo usamos el 20% de él. Para las personas más inteligentes, las más ínfimas cantidades de tiempo marcan la diferencia.
- El principio 80/20 considera que el enemigo es nuestro uso del tiempo, no el tiempo en sí mismo.
“ La felicidad debe ser el objetivo de toda actividad humana”.
Aristóteles
- La inteligencia emocional es más importante para la felicidad que la inteligencia intelectual.
- Identifique los estímulos personales que pueden magnificar los pensamientos positivos y elimine los negativos.
- La capacidad de ver siempre el lado positivo de las cosas es más que un optimismo simplista; es un mecanismo de autodefensa con una buena base biológica.
- El optimismo es un ingrediente clínicamente probado tanto para el éxito como para la felicidad y es el mayor motivador sobre la tierra.
- Su percepción del éxito propio contribuye tanto a su éxito como a su felicidad.
- Usted puede hacerse feliz o infeliz en función de cómo decida sentirse.
- Escoja ser feliz, se lo debe a usted mismo y a los demás.
- Para ser feliz, es fundamental tener una autoimagen positiva. Use toda la fuerza de voluntad de que disponga para ser feliz.
- La mejor manera de empezar a ser feliz, es dejar de ser infeliz. Hay que evitar a las personas y las situaciones que no contribuyen con nuestra felicidad.
En fin, le comparto estas ideas porque, después de todo, coincido en que la felicidad es un deber. Debemos decidir ser felices y al hacerlo, compartir nuestra felicidad con quienes nos rodean.
Por: Luis García Peña
Director General / INVESTRA
lgarcia@investra.com.mx