Ahogado en alcohol, el personaje de Humphrey Bogart, Rick Blaine, se lamenta: “De todos los bares, en todas las ciudades, de todo el mundo, ella entra al mío.” Una de las frases más memorables sin duda en la historia del cine. La gente sencillamente ya no habla así. Casablanca sin duda es uno de los filmes más famosos de todos los tiempos de la industria del celuloide. Es el arquetipo de un clásico y una de las razones de porqué a Hollywood se le conoce como La Fábrica de Sueños.
Casablanca, filme dirigido por Michael Curtiz en 1942, es la historia de un expatriado americano en Marruecos, Rick Blaine, quien es el dueño del club nocturno más popular en Casablanca, y el triángulo de amor que se desarrolla entre Rick, Ilsa (Ingrid Bergman) y su esposo Victor Laszlo (Paul Henreid). Laszlo es un líder de la Resistencia en plena Segunda Guerra Mundial. El club nocturno; Rick´s Café Américain, atrae a todo tipo de personas: transeúntes, jugadores, Nazis, refugiados, luchadores de la Resistencia, todos convergen en este lugar. El alguna vez idealista Rick, se ha vuelto neutral y cínico. Uno de sus parroquianos le pide que guarde dos cartas de tránsito que obtuvo matando a dos mensajeros alemanes. Estas cartas permiten al portador moverse libremente por toda la Europa ocupada por los Nazis, por lo cual son de suma importancia para Laszlo y para Ilsa. La amargura regresa a Rick al ver a Ilsa (su antigua amante), de la mano de su esposo. Anteriormente, Rick había conocido a Ilsa y se había enamorado de ella en París, pero ella lo deja plantado en la estación de tren cuando se da cuenta que su esposo no estaba muerto. Ahora, Rick debe decidir entre ayudar a su ahora rival, sabiendo que es lo correcto, vender las cartas al mejor postor aún pudiendo ser estos los alemanes, o dejar que la justicia se haga cargo, en este caso por un corrupto oficial de Vilchy, el Capitán Renault, interpretado magistralmente por Calude Rains.
Si Frank Sinatra fue el embajador de cool, Humphrey Bogart acuño el término en esta película. El personaje de Bogart, Rick, hace que su cinismo y sus ocurrencias lo conviertan en uno de los personajes más adorados de la cultura popular y de la historia del cine. Es extraordinario cómo Rick pasa de la neutralidad y egoísmo, al odio y al resentimiento, luego a la integridad y generosidad, sin perder el estilo en ningún momento. Bogey, como se le conoce coloquialmente a Bogart, se consagró en esta película.
Uno de los aspectos que le dan tanto magnetismo a la cinta es el romanticismo que fluye durante toda la duración de la película; el exotismo de Marruecos, la historia tormentosa de amor entre Ilsa y Rick, la lucha por la causa justa de Laszlo, el elegante ambiente del Café Américain. ¡Y todo en blanco y negro! Hay detalles que conmueven: Rick pidiéndole a su pianista de color: “Play it again Sam”, que toque (As time Goes By), o también pidiéndole a su orquesta que toque La Marsellesa para ahogar los cantos de los alemanes fascistas en una expresión solidaria con la causa aliada. Una hermosísima Ingrid Bergman haciéndonos suspirar, es la cereza del pastel.
Sin duda, una gran película para verse una y otra vez. Casablanca nos recuerda porqué nos encantan las películas. Una gran historia que nos entretiene y nos conmueve. Incomparable en muchos aspectos. Mágica e Inolvidable. Here´s looking at you kid!