Primer Acto
Yo no puedo hacer nada al respecto. Soy un espectador,un compadre sentado, pasivo, cautivo en una sala de cine dondesolamente un rectángulo de proporciones 16:9 le tira un paro a la obscuridad inapelable. Estoy rodeado de raza que no conozco, pero que independientemente de eso están igual de sentados, cautivos, pasivos y aterrados que yo.
Todos tenemos las manos amarradas con triple candado y nudo de boyscout. Ni como estirarlas un poco para agarrar unas cuantas palomitas, ni como llevarlas a la cara para taparnos los ojos en esa escena durísima y retadora, esa escena que le quitó el PG-13 a nuestra función.
Ya quisiéramos que fuera un refrito veraniego de Hollywood lo que está untado en la pared. Ni en California se les ocurre hacer algo así. Nos tenemos que chutar este thriller pesadísimo e insoportable, lo TENEMOS que hacer porque las salidas de emergencia NO están claramente señaladas; es más, llevamos tanto tiempo aquí empotrados que ya no sabes si existen o si llegaron algún día a existir.
Me atrevo a hacer una gesticulación; echándole ganas para enfocar bien las imágenes imparables que vienen hacia mis retinas, buscando algún actor de renombre en la película. Algún Stallone, Schwarzenegger, o cualquiera de sus derivados machines que sin sudar llenarían de plomo a cientos de zetas y sicarios antes del coffee break. Pero me saco el susto de mi vida cuando un close-up muestra la cara ensangrentada de un amigo, y otra toma, que me deja ver al alumno que llevaba clases de física conmigo en la universidad, muerto y balaceado.
Segundo Acto
Que ya prendan las luces, que desfilen los créditos. Estoy harto. Quiero hablar de negocios, de oportunidades, de métodos certeros que uno puede seguir para asegurar una vida económica, social e internamente loable. Quiero hablar de tecnologías venideras, de movimientos artísticos que recién afloran, de triunfos intelectuales o deportivos que se han ido anexando mis compatriotas mexicanos. Quiero hablar del día de mañana. Quiero hacer un comparativo entre los ojos de la chava que me gusta y los mares que pintó Neruda o sobre los cuales cantó Delgadillo. Quiero todo esto y más; pero estoy sentado, pasivo, asustado, con las manos amarradas. Disculpen la negatividad lectores, pero no puedo hacer nada al respecto.
Mentira. Existen mil cosas que como jóvenes podemos hacer, y será el impulso o la falta de éste lo que nos llevará a levantarnos o a quedarnos sentados y petrificados en nuestra butaca. Nos tocó esta guerra contra el narco, se nos vinieron encima estos tiempos; pero estamos chavos y tenemos toda la energía y el positivismo del mundo para hacerle frente a este mugrero. Haz un grupo facebook, organiza una marcha blanca, manda twitters alentadores, escribe algún texto esperanzador. Sal y diviértete, emprende un negocio, organiza un evento. No borres las lamentables realidades actuales de tu mente, pero tampoco te dejes aterrar por un guión mal escrito, sensacionalista y sin conclusión.
Tercer Acto
Te toca a ti…
Por: Miguel H. Villarreal Ortiz