Amigo, visionario, amante de la vida y de las artes, promotor cultural, padre, esposo, hijo, maestro. Manuel Rodríguez Vizcarra fue maestro excepcional, erudito generoso, impulsor de publicaciones y de autores, gran conocedor y preservador de la arquitectura región al, guía de pintores, organizador infatigable de eventos culturales, sabio consejero de instituciones, melómano contagioso, conversador incansable y brillante…
Desarrolló la difusión cultural en tiempos en que estas actividades eran sólo esfuerzos de particulares. Organizó exposiciones de artes plásticas en el Palacio de Gobierno, así como conciertos en diversas poblaciones de Nuevo León.
Impugnó el derrumbe del edificio de la Antigua Estación del Golfo, consiguió fondos de la SEP para restaurarlo y más tarde destinarlo a la Casa de la Cultura, de acuerdo con el modelo de André Malraux, muy en boga en ese entonces.
Cuando el gobernador Pedro Zorrilla Martínez creó la Dirección de Cultura y lo designó como titular, nuestra ciudad vivió un auge en la promoción cultural pública desde la Casa de la Cultura, con actividades de cine, teatro y artes plásticas, además de conferencias y publicaciones diversas, incluyendo la serie “Poesía en el mundo”.
Fue pionero de la SAT, de los conciertos didácticos, de leer a los autores en su idioma original, del rescate del patrimonio arquitectónico y de la difusión de las tradiciones populares.
En la Casa de la Cultura, donde se gestaron importantes y trascendentales proyectos, se hizo un justo reconocimiento hace algunas semanas a su invaluable labor y agradecemos al Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey y a la Fundación Mundo Sustentable por sumarse a este esfuerzo.
Rendimos un merecido homenaje a Manuel Rodríguez Vizcarra por el enorme legado cultural que nos heredó.
Durante una semana por las noches, su familia y muchos de sus amigos, discípulos y colegas se hicieron presentes, no sólo para honrar la memoria de un extraordinario hombre, ligado a las vidas de muchos artistas y promotores, sino para confirmar que la labor que él inició ha rendido frutos, que el trabajo que adelantó como pionero hizo posible el quehacer de otros promotores, de otros proyectos y otras obras.
Su lucha nos anima a pensar que estamos en el camino correcto, que el quehacer cultural es prioritario, que es posible transformar a la sociedad si existen opciones de enfrentarla a otros mundos y otros devenires.
Por eso es importante regresar a los orígenes, porque nos dan la certeza de nuevos derroteros.
Agradezco a los familiares y a los amigos de este promotor cultural nuevoleonés por participar en este homenaje… y gracias a Rodríguez Vizcarra por lo que nos permitió avanzar.
Por: Dr. Romeo Flores Caballero